Archivos del Autor | jorgeruiz16

La juventud de un anciano

“Gracias por el alegre testimonio que ofrecéis a Cristo, el eternamente joven y por la solicitud manifestada a su pobre vicario…Cristo es el “eternamente joven” y es por tanto el mejor guía para los chicos y chicas de nuestro tiempo”.
Estas palabras de Benedicto XVI a los jóvenes en Lisboa se me han venido a la mente al leer lo manifestado por el Papa, después de ver la proyección del film: “Cinco años del Papa Benedicto XVI” de la Bayerischer Rundfunk.
Esto sucedió el día 29 de julio en la Sala de los Suizos del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo.
A cualquiera se le ocurre que con tantos años de edad, tantos problemas y tantas situaciones difíciles, Benedicto XVI podría ser pesimista. Pero no es así.
Te invito a leer el breve mensaje que pronunció al terminar la proyección:
“En este momento sólo puedo decir gracias a la Radio Bávara por este viaje espiritual extraordinario, que nos ha permitido revivir y volver a ver momentos determinantes y culminantes de estos cinco años de mi servicio petrino y de la propia vida de la Iglesia misma.
Ha sido para mi personalmente muy conmovedor ver algunos momentos, sobre todo ese en el que el Señor impuso sobre mis espaldas el servicio petrino. Un peso que nadie podría llevar por sí mismo solo con sus fuerzas, sino que se puede llevar solo porque el Señor lo lleva y me lleva. Hemos visto en esta película, me parece, la riqueza de la vida de la Iglesia, la multiplicidad de las culturas, de los carismas, de los diversos dones que viven en la Iglesia y cómo en esta multiplicidad y gran diversidad vive siempre la misma, única Iglesia. Y el primado petrino tiene esta misión de hacer visible y concreta la unidad, en la multiplicidad histórica, concreta, en la unidad de presente, pasado, futuro y de la eternidad.
Hemos visto que la Iglesia también hoy, aunque sufra tanto, como sabemos, con todo es una Iglesia gozosa, no es una Iglesia envejecida, sino que hemos visto que la Iglesia es joven y que la fe crea alegría. Por ello he encontrado muy interesante, una bonita idea, la de insertar todo en el marco de la novena sinfonía de Beethoven, del “Himno de la alegría”, que expresa cómo detrás de toda la historia está la alegría de la redención. He encontrado también hermoso que el film termina con la visita a la Madre de Dios, que nos enseña la humildad, la obediencia y la alegría de que Dios está con nosotros”.
La conclusión que saca el Papa no es ni mucho menos que la Iglesia se haya aviejado con los problemas o tensiones, sino que en el fondo (y así ha sido en realidad) la Iglesia, en estos momentos, se ha visto purificada por los que han querido destruirla, mientras que las otras instituciones siguen cargadas y aún orgullosas de sus propios pecados.
Sabemos que Benedicto XVI, desde que comenzó su pontificado, nos ha hablado continuamente de la alegría, seguramente porque quien produce la alegría auténtica es siempre el Espíritu Santo.
Posiblemente porque los productores conocían esto, han incluido el Himno de la alegría de Beethoven como un eco de tantos recuerdos agridulces, pero siempre en proyección de eternidad.
La Iglesia sigue siendo joven porque se purifica y se renueva continuamente y la fe crea la alegría dentro de ella, cuando tantas personas viven amargadas por sus propias debilidades.
Todo esto me ha recordado las palabras del autor de la carta a los Hebreos: “Jesucristo ayer, hoy y siempre es el mismo por los siglos”.
Él es quien rejuvenece el corazón de nuestro Pontífice y le permite ser el “más optimista de todos los cristianos”.
Esta juventud eterna de Jesucristo es la misma que nos dejó como mensaje el Concilio Vaticano II:
“La Iglesia, durante cuatro años, ha trabajado para rejuvenecer su rostro, para responder mejor a los designios de su Fundador, el gran Viviente, Cristo, eternamente joven.
Al final de esta impresionante “reforma de vida”, se vuelve a vosotros. Es para vosotros los jóvenes, sobre todo para vosotros, por lo que la Iglesia acaba de alumbrar en su concilio una luz, luz que alumbrará el porvenir”.
Esta luz de Cristo sigue rejuveneciendo a nuestro querido Papa y a todos y cada uno de los que, impulsados por el Espíritu Santo, siguen las huellas de Jesucristo.
En efecto, según el mismo Concilio, el Espíritu Santo “con la fuerza del Evangelio rejuvenece la Iglesia, la renueva incesantemente y la conduce a la unión consumada con su Esposo”.

José Ignacio Alemany Grau, Obispo

Posted in Reflexiones1 Comment

Cómo vivió San Alfonso

Cómo vivió San Alfonso

“San Alfonso es una figura gigantesca no sólo en la historia de la Iglesia sino de la misma humanidad”:
Así presentaba el gran Juan Pablo II a San Alfonso María de Ligorio, obispo de Santa Águeda de los Godos, doctor de la Iglesia, fundador de la Congregación del Santísimo Redentor y Patrono de los confesores y moralistas.
El titulo de esta reflexión quiere completar el que escribí sobre mi Santo Padre y Fundador, el año pasado: “Cómo murió San Alfonso”.
Este gran santo, que vivió 91 años, estuvo enamorado de Jesucristo, especialmente en la Eucaristía, con un amor de ternura hacia la Virgen Santísima cuyas “Glorias de María” cantó admirablemente y entregado de lleno a la salvación de las almas, como misionero.
Nació en Marianella, cerquita de Nápoles.
Sus padres, José de Ligori y doña Ana Cavalieri, pertenecían a la nobleza y le dieron una formación muy completa en idiomas, humanidades, música, pintura, arquitectura y esgrima.
También en la vida espiritual recibió una esmerada educación que le mereció el título de “Doctor de la oración” y ha hecho de él uno de los grandes orantes de la espiritualidad moderna.
A los 16 años era doctor en derecho civil y canónico y a los 27 defendió el proceso más famoso de la época.
Era el primero y el último proceso que perdió San Alfonso.
Al escuchar la sentencia (que al parecer se había dado de antemano), se alejó repitiendo: “Mundo ya te he conocido: ¡Adiós tribunales!”
A partir de este momento Alfonso se dedica a orar ante el Santísimo y a visitar los enfermos del “Hospital de los Incurables”.
Eran estos enfermos abandonados, marginados de la sociedad y ya al término de su existencia. Sólo algunos voluntarios piadosos los atendían.
Un día, estando en ese hospital, Alfonso escucha una voz de Dios que le dice: “Deja el mundo y entrégate a mí”.
Aunque a su padre le costó mucho, Alfonso se dedicó definitivamente a hacer el bien a los más necesitados.
Por fin a los 30 años, se ordenó sacerdote.
Desde entonces su celo no tendrá límites.
Inauguró “Las capillas del atardecer” a través de las cuales llamaba a todos a la santidad, aunque en sus reuniones participaban criminales y pecadores públicos. Sin embargo éstos, escuchando al Santo, se apartaban del pecado y se convertían en gente de oración y ansiosos de amar a Jesucristo.
Estas reuniones muchas veces se realizaban en la plaza, al atardecer. De ahí el nombre que se les dio.
Mientras vivió Alfonso llegaron a ser 75 las capillas que formó.
El celo apasionado del Santo le hizo enfermar y mientras se recuperaba, descubrió que, entre los montes, vivían los cabreros totalmente abandonados y sin ayuda espiritual.
Entonces buscó algunos compañeros y comenzó las misiones entre los más pobres.
De esta manera quería vivir como Jesucristo, “enviado a anunciar la buena nueva a los pobres”.
Así creció su Congregación del Santísimo Redentor (Padres Redentoristas) hasta el punto de tener actualmente 900 comunidades en los cinco continentes, con alrededor de 5,500 miembros.
Muy a pesar suyo el Papa lo nombró obispo de Santa Águeda de los Godos y sólo aceptó por obediencia.
Por entonces Alfonso tenía 66 años y estaba enfermo.
La vida del Santo era tan sacrificada y apostólica que, por más que le pedía al Papa que le liberara de este peso por motivo de su enfermedad, Pío VI no quiso aceptar la renuncia porque decía: “Me basta su sombra para evangelizar toda la diócesis”.
En su habitación de enfermo recibía a los fieles y seguía escribiendo nuevas obras.
Finalmente el Papa le permitió salir de la diócesis (1775) y se retiró a Pagani, donde murió el año 1787 a la hora del Ángelus.
Los restos de San Alfonso se veneran en la basílica que está dedicada a él en esta ciudad.
Alfonso escribió mucho, siempre para bien de los fieles. Ciento once libros con unas veintidós mil ediciones. Algunos de ellos traducidos a setenta y dos idiomas. El más conocido es, sin duda, el de “Las Visitas al Santísimo Sacramento” hacia el que tenía tanto afecto.
El libro en el que aparece más definida la espiritualidad de Alfonso es “Las práctica del amor a Jesucristo”.
Entre sus publicaciones más conocidas están “Las Glorias de María”; “El gran medio de la oración”, “El Trato familia con Dios”, “La conformidad con la voluntad de Dios”.
La publicación, sin embargo, que ha hecho más famoso a Alfonso y que, incluso, le ha dado el título de patrono de Confesores y moralistas, ha sido la “Teología Moral”.
Juan Pablo II ha dicho también de nuestro Santo:
“Alfonso fue el renovador de la moral: “La práctica del confesor”, “El homo apostolicus” y “La theologia moralis” han hecho de él el maestro de la moral católica”.
Alfonso fue canonizado en 1839; declarado doctor de la Iglesia en 1871 y proclamado patrono de confesores y moralistas por Pío XII, el 9 de octubre de 1950.

José Ignacio Alemany Grau, Obispo

Posted in Reflexiones2 Comments

Feliz Aniversario Patrio

Una vez más nos vamos a reunir en familia para celebrar esta tierra bendita que Dios nos regaló como Patria a todos nosotros, el Perú.
Vamos a recordar los dolores y gozos de nuestros héroes que hicieron posible la independencia hace 189 años.
Hoy celebramos nuestra libertad con gozo y es bueno que recordemos cuáles son nuestras obligaciones fundamentales con la patria.
Ante todo debemos tomar conciencia que la patria no la hacen los gobernantes ni un puñado de personas, sino que la construimos entre todos día a día.
Por eso todos debemos tener conciencia de nuestras obligaciones.
En primer lugar, los gobernantes deben saber que han sido elegidos como autoridad para que sirvan al pueblo que los eligió y no para que se sirvan del pueblo.
“La autoridad se ejerce siempre como un servicio respetando los derechos fundamentales del hombre, una justa jerarquía de valores, las leyes, la justicia distributiva y el principio de subsidiaridad.
Cada cual, en el ejercicio de la autoridad, debe buscar el interés de la comunidad antes que el propio y debe inspirar sus decisiones en la verdad sobre Dios, sobre el hombre y sobre el mundo”.
Esto más o menos lo sabemos normalmente pero en la práctica no es una realidad y debemos cumplir lo que el “Compendio del Catecismo Católico” pide a quienes desean de verdad servir a su pueblo.
Nunca se justificará que las autoridades actúen buscando sólo sus propios intereses.
Tampoco que, aprovechando las mayores posibilidades económicas de los gobernantes, busquen únicamente su propio interés: enriquecerse ilícitamente.
Por otra parte el mismo Catecismo enseña que los ciudadanos tienen también obligaciones que cumplir:
“Las autoridades deben ser consideradas como representantes de Dios y ofrecerles una colaboración leal para el buen funcionamiento de la vida pública y social.
Todo esto exige el amor y servicio a la patria, el derecho y el deber del voto, el pago de los impuestos, la defensa del país y el derecho a una crítica constructiva”.
Te invito a profundizar estas ideas importantes de la Iglesia pero además ten en cuenta que, en los momentos difíciles que vive nuestra sociedad, hay un peligro muy grande de aceptar, directa o indirectamente, las leyes inicuas que van contra la ley natural y la ley del único Creador.
Qué hermosos casos nos están presentando últimamente algunos jueces, que se están jugando su economía y su puesto, porque las injustísimas leyes de algunos gobiernos, contrarias a la dignidad de la persona y contrarias a la naturaleza misma del ser humano, les exigen lo que en conciencia no se puede aceptar.
Necesitamos muchos ejemplos de éstos para que aprendan las autoridades que se ufanan de exaltar la libertad, mientras oprimen a las personas más sensibles y más dignas de su propia patria.
Por nuestra parte pidamos a Dios que en el Perú de santos nunca sucedan estas aberraciones, sino que entre todos vayamos construyendo una patria verdaderamente libre donde podamos sentirnos felices, buscando la verdadera libertad, el crecimiento humano y espiritual de nuestro pueblo.
Hoy, como una ayuda para que puedas pedir a Dios todas estas cosas para nuestra Patria, te comparto esta oración para que puedas rezarla conmigo en este aniversario patrio:

ORACIÓN POR EL PERÚ

Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te damos gracias porque nos has dado esta tierra bendita del Perú como Patria, para que desde aquí podamos glorificarte con nuestra adoración y con una vida santa según tus mandamientos, al mismo tiempo que vamos construyendo nuestra patria en solidaridad, justicia y libertad.
Te alabamos, te bendecimos y te adoramos como nuestro único Dios.
Tú que nos has dado a los peruanos la fraternidad como una riqueza característica, ayúdanos a defender la vida desde el nacimiento hasta la muerte natural y a vivir unidos entre nosotros apoyándonos en todo. Así construiremos un Perú donde tendremos pan y trabajo en abundancia.
Santa María, Reina de la Paz, ayúdanos a cumplir nuestros deberes y obligaciones con fidelidad y haz que sepamos exigir nuestros derechos en sana democracia, sin romper la fraternidad.
Madre de todos los peruanos, ruega a Dios por nosotros para que vivamos unidos y felices en nuestra Patria y luego vayamos a gozar de Dios eternamente en tu compañía.
Amén.

José Ignacio Alemany Grau, Obispo

Posted in Reflexiones1 Comment

Ni sabemos que hay un Espíritu Santo

Pablo llegó a Efeso, encontró algunos discípulos y les preguntó:

- “¿Han recibido el Espíritu Santo al abrazar la fe?

Ellos contestaron:

- “Ni siquiera hemos oído decir que haya Espíritu Santo”.

Entonces Pablo les preguntó:

- “¿Pues qué bautismo han recibido?”
Contestaron:

- “El bautismo de Juan”.

Como Juan Bautista había sido un gran evangelizador, le costó muy poco a Pablo convencerlos de que debían recibir el bautismo de Jesús.

Cuando Pablo les impuso las manos, descendió sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas extrañas y a profetizar.

Hay muchos católicos que tampoco saben gran cosa del Espíritu Santo.

Para muchos todo lo que se refiere al Espíritu, termina en una confusión.

Lo mismo pasa con lo que se refiere a la Santísima Trinidad: Todo se reduce a echarse la bendición y si se conversa sobre Ella, todo se confunde.

También es cierto, por otra parte, que hay grupos importantes en la Iglesia de hoy que se han hecho grandes amigos del Espíritu Santo.

Con Él adoran, cantan, baten palmas…

Aprovechemos la cercanía de Pentecostés para recordar algunas verdades importantes que nos dicen la Escritura y la Teología sobre el Espíritu Santo.

* Ante todo, sabemos que el Espíritu Santo fue quien encarnó al Verbo de Dios virginalmente en el seno de Santa María.

* El Espíritu fue conduciendo a Jesús durante toda su vida y lo ungió públicamente el día del bautismo en el Jordán.

* En la Última Cena Jesús les dijo a sus discípulos que les convenía que se fuera al cielo para enviar, desde el Padre, el Espíritu Santo. Este Espíritu será quien acompañe a la recién nacida Iglesia por los caminos de la historia, hasta la segunda venida de Jesús, cuando regrese como Juez de toda la humanidad.

Sigamos hablando del Espíritu Santo:

* El Espíritu Santo es Dios, como el Padre y el Hijo. Nos gusta recordar que los Santos Padres llamaban al Espíritu Santo la “Boca del Padre”.

Para entender esto, utilicemos una comparación humana: Así como cuando yo tengo un pensamiento lo doy a conocer a los demás mediante palabras salidas de mi boca, de la misma manera el Padre Dios nos comunica su pensamiento (que es la Segunda Persona de la Trinidad, y lo llamamos “Verbo” o “Palabra”) a través del Espíritu Santo. De ahí el nombre de “Boca del Padre”.

* Por otra parte el Espíritu Santo es Persona, una de las tres de la Trinidad Santa.

Sabemos que toda persona puede relacionarse con otras. Por consiguiente si tú eres persona y el Espíritu Santo también, tú puedes comunicarte con Él.

Pero hay que tener en cuenta que como Él es infinito y tú eres limitado, este poder comunicarse es siempre un regalo de Dios.

* También nos enseña la Escritura que el Espíritu Santo habita en nosotros como en un templo.

No olvides nunca que tú eres templo del Espíritu Santo y que lo más grande que hay en ti es el Dios que habita en lo más profundo de tu conciencia.

Aprovecha siempre esta cercanía de Dios que te llevará a la perfección.

* Ten presente, pues, que puedes adorar al Espíritu Santo, y debes hacerlo, porque es Dios y como tal recibe “una misma adoración y gloria que el Padre y el Hijo”.

Además debes tener en cuenta que Él quiere y puede ser tu Amigo. Por eso puedes hablarle en la intimidad de tu corazón ya que puedes relacionarte con Él, sin salir de ti mismo, porque Él está dentro de ti.

Finalmente, recuerda siempre que, si el Espíritu Santo quiere ser tu Amigo, debes darle tu tiempo, contarle tus cosas y ser dócil a sus inspiraciones.

¿Te gustaría fomentar la amistad con el Espíritu Santo?

José Ignacio Alemany Grau, Obispo

Posted in Reflexiones1 Comment

Página 1 de 141234510...Última »